Mandalas ¿Qué son y para qué sirven?

La palabra Mandala significa «círculo sagrado» y han sido utilizados por milenios desde diversos puntos de vista, pero todos tienen en común la representación integral del funcionamiento del cosmos.

Aunque los mandalas muchas veces están llenos de colores y formas, el círculo es la perfección, es por eso que una manera de expresarnos tan «abstracta» como esta nos sirve para conectar profundamente con aspectos propios y conceptos amplios a los que no llegamos mediante el ritmo de pensamiento habitual.

Los mandalas funcionan como un vórtice de energía.

Si utilizamos un elemento de medición radiestésico como un péndulo vamos a observar un radio amplio de energía positiva, que se puede utilizar para limpiar cristales, meditar y armonizar nuestro cuerpo y entorno.

Pero no es necesario medirlo para darnos cuenta, simplemente observa el efecto que genera en ti mirar uno o pintarlo y dibujarlo por ti misma/o. Esta energía se impregna y distribuye alrededor, recordándonos nuestro estado natural de equilibrio e irradiando su esencia…la unidad.

Es por su estructura que más allá del uso que generalmente relacionamos con culturas antiguas, también los mandalas son utilizados por terapeutas y especialistas de la salud para comprender y así poder acompañar a sus pacientes/consultantes, y nosotros mismos podemos hacer uso de ellos para adentrarnos en nuestros procesos internos.

Es una herramienta súper útil para la Auto-observación y vamos a ver a continuación una manera de utilizarlos.

Mandalas

Al contrario de otros estilos de meditación, dibujar, pintar o hacer mandalas no es del tipo «vacía tu mente» sino lo contrario, si bien en principio lo que podemos lograr es aliviar el estrés mental que traíamos, al poner la intención de investigarnos un poco, vamos a permitir que afloren muchos aspectos de nosotros más notablemente.

La idea es entrar a nuestro mundo interno de manera relajada y abierta, observando durante el proceso (ya sea de dos horas o varios días) y ver qué es lo que está pasando en nuestro interior, cuáles son los temas recurrentes hacia los que va la mente y cómo reacciona nuestro cuerpo.

Podremos detectar hábitos internos nocivos, como por ejemplo pensamientos catastróficos sobre el futuro que están funcionando de manera automática y cíclicamente.

Ese lugar al que llegamos identificando un pensamiento o hábito nocivo no representa el verdadero ser interno, sino que forma parte de las capas de nuestra estructura por las que debemos pasar para resignificarlas, modificándolas si es necesario. Es un paso a paso que nos va a llevar a trascender nuestros propios límites.


Recordemos que como vivimos esta vida es algo que de manera consciente o inconsciente elegimos en cada momento.



Este ejemplo es solo uno de los tantos posibles, se trata de ir viendo a medida que los pensamientos y sentimientos surgen de manera espontánea. Por lo general los pensamientos viciosos tienen tracción y parece como si no tuviéramos otra opción que sumergirnos en ellos. Estos mismos contienen una información valiosa porque en sí nos muestran que de fondo hay una percepción desde un lugar que no es de nuestra naturaleza sino que hemos aprendido a habitar, ya sea por crianza o por experiencias propias y circunstancias. Es por eso que una vez que llegamos a comprender la naturaleza de nuestros procesos internos podemos redirigirlos hacia un modo más saludable de vernos a nosotros mismos y nuestra existencia.

Tómalo con calma, este proceso se puede integrar al desarrollo de nuestro día a día y de nuestro diálogo interno tranquilamente sin tener que quemarnos el cerebro, es más, si bien nos podemos ver abrumados con tanta información al principio de nuestra exploración, no debe ser algo que resulte pesado ni agotador, si esto pasa es señal de que debemos volver a nuestro centro y retomar desde allí.

Es bueno anotar todo lo que surge ya que esta pequeña acción nos da la oportunidad de hacer una revisión y así poder desde nuestra consciencia elegir qué queremos hacer con lo que descubrimos. Llevaremos el proceso desde el plano interior a nuestra vida en general para ver claramente de qué manera lo que llevamos en nosotros impacta en nuestro mundo exterior y evaluar cómo podemos administrar más eficientemente y aumentar los recursos que tenemos para avanzar en nuestro camino.

Como podemos ver los mandalas representan el macrocosmos y el microcosmos, el universo y nuestro universo interior. Veamos cómo funcionan aplicando la ley Universal de correspondencia.

Según El Kybalion, las leyes universales son siete y rigen absolutamente todo. Nos sirven para comprender el funcionamiento del mundo visible y del mundo invisible, viendo más allá de las apariencias y adquiriendo conocimiento profundo y universal.

La segunda ley universal es la Ley de Correspondencia:

Cita del Kybalion
“Como es arriba es abajo, y como es abajo es arriba”.


Entonces, aquello que sucede en nuestro interior se refleja en el exterior. Basta mirar qué es lo que estamos reflejando para saber lo que hay realmente en nosotros. Y como podemos elegir, si queremos cambiar la realidad manifiesta, donde debemos trabajar es en nuestro interior, el mundo de los pensamientos y sentimientos.

Así que al utilizar los mandalas traemos al consciente aquello que está en nuestro inconsciente, incluso si lo hacemos solamente porque nos gusta pintarlos o dibujarlos, pueden sentirse sus beneficios.


Al relacionarnos con la simetría y los colores aplicados a un mandala se puede estabilizar nuestro estado de ánimo y aliviar el estrés por exceso de actividad mental o preocupaciones.

  • Te permite trabajar en tu interior de manera relajada y natural
  • Crear desde el Ser
  • Expresarte
  • Conectarte con tus emociones
  • Generar un espacio propicio para la Auto-observación

El proceso entre identificar el problema y trascenderlo es lo que hace tan importante el camino recorrido dentro de uno mismo ya que al realizarlo vamos dejando atrás las mochilas y nos acercamos a manifestar nuestra verdadera esencia.

Vamos observar el problema no como tal sino como una percepción que se puede cambiar. No identificarse con el problema es saber profundamente que no somos ese problema sino el ser que lo observa, que no posee en su esencia dualidad, para él no hay «malo» ni «bueno» sino experiencias y aprendizajes.

Para ayudarnos podemos conscientemente darnos el permiso de dejar de lado la culpa, el miedo, la resistencia, las fronteras, las preferencias del ego, los juicios, el dolor. En definitiva hacer todo a un lado para ser capaces de ver el asunto con amor y objetividad, ya que sino las emociones y los aspectos del ego van a interferir. Se puede decir entonces que es un paso que damos con el alma.

En mi propia experiencia cada mandala es un proceso maravilloso, tanto creativo-artístico, de movimiento energético profundo, de auto-observación y crecimiento. ¡Así que si sientes que te gusta o te haría bien no dudes en ponerte manos a la obra!

Frase

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